Mujeres como redes de apoyo: el compromiso de HIP este 25N
Cada 25 de noviembre, día para recordar y denunciar las violencias que atraviesan la vida de millones de mujeres y niñas, también es un momento para reconocer la potencia colectiva que ha movido los cambios más profundos en nuestras sociedades. Los movimientos de mujeres han sido, sin duda, la fuerza transformadora más consistente de las últimas décadas. Su capacidad de incidencia, de imaginar futuros más justos y de organizarse incluso en los contextos más adversos ha reconfigurado agendas, políticas públicas y prácticas culturales. Ese poder no surgió de la nada: ha sido posible gracias al impulso de generaciones que no solo han sostenido la lucha, sino que también han incidido en la filantropía para abrir caminos y recursos que aceleraron las transformaciones feministas.
Desde Hispanics in Philanthropy (HIP), asumimos con claridad que no somos un actor externo a ese proceso: somos parte del ecosistema que trabaja día a día para construir justicia de género. Esto implica reconocer nuestra responsabilidad de ubicarnos desde una relación de pares con las organizaciones y colectivas que lideran las luchas territoriales. Nuestra apuesta es acompañar a las organizaciones de mujeres y niñas desde la escucha, la confianza y el compromiso con los procesos de largo plazo, porque sabemos que el fortalecimiento organizacional no ocurre en ciclos cortos ni bajo lógicas extractivas, sino desde vínculos sostenidos y respetuosos.
Hoy, frente al avance global de gobiernos ultraconservadores y políticas regresivas, el financiamiento feminista enfrenta una crisis profunda. Los recursos disminuyen justamente cuando más se necesitan, y con ello se ve afectado no solo el trabajo cotidiano de las organizaciones, sino también su capacidad de cuidado interno, su seguridad y su poder de incidencia. Ante este escenario, reafirmamos nuestra responsabilidad de seguir sosteniendo y ampliando los recursos para las organizaciones que defienden los derechos de mujeres y niñas en la región.
Por ello, nuestro acompañamiento no se limita al financiamiento: se nutre de tres pilares fundamentales que han emergido del diálogo constante con nuestras copartes.
El primero es impulsar el aprendizaje colectivo y la innovación, creando espacios de intercambio, cocreación y difusión de buenas prácticas que permitan enfrentar desafíos organizacionales comunes. Sabemos que el conocimiento feminista es colaborativo y que cuando una organización aprende, todas avanzamos.
El segundo es fortalecer capacidades internas, promoviendo procesos que consoliden la gestión, la planificación estratégica, los liderazgos, los protocolos y la toma de decisiones. Este trabajo combina acciones colectivas con apoyos individualizados que responden a los contextos específicos de cada organización, porque no existe un único modelo de fortalecimiento: existen trayectorias diversas que merecen ser acompañadas con sensibilidad y respeto.
Y el tercero es garantizar la sostenibilidad y el cuidado organizacional, facilitando el acceso a recursos y estrategias que promuevan autonomía financiera, resiliencia institucional y bienestar para los equipos. Acompañar esta dimensión es esencial para que el movimiento siga vivo, fuerte y capaz de resistir y crear alternativas frente a las violencias estructurales.
En este 25N, reafirmamos que el poder colectivo de los movimientos feministas sigue siendo la mayor esperanza para construir sociedades libres de violencia. Y desde HIP, seguiremos trabajando para que ese poder tenga los recursos, las alianzas y los espacios que necesita para florecer, resistir y transformar.