10 prácticas para descolonizar la filantropía
Por Andrea Villaseñor de la Vega
Cada año, las celebraciones de independencia de los países latinoamericanos nos recuerdan sobre las nuevas formas de colonización que persisten en nuestras sociedades y, particularmente, en la filantropía. Es innegable que las dinámicas entre el Norte Global y el Sur Global continúan reproduciendo patrones de dominación de herencia colonial a través de mecanismos más sutiles pero igualmente efectivos como el control económico, político, cultural y, especialmente, el control de los conocimientos y las narrativas.
Entonces, decolonizar la filantropía se convierte así en una urgencia histórica: un proceso de transformación incómodo que requiere valentía, empatía y un compromiso genuino para cuestionar y modificar las estructuras de poder que perpetúan la desigualdad bajo el disfraz de la "ayuda" y la "cooperación".
Desde HIP, sugerimos estas prácticas centrales que necesitan repensarse y transformarse en la filantropía:
- Mirar al interior de nuestras estructuras: muchas veces seguimos replicando prácticas patriarcales, poco equitativas, dominadas por un tipo de conocimiento. Estas prácticas se vuelven inflexibles, incapaces de adecuarse a los cambios y a las distintas realidades sociales, contribuyendo al distanciamiento entre el día a día de las comunidades y la filantropía que pretende servirle.
- “Que el privilegio no nuble la empatía”: ser parte del sector filantrópico nos ubica en una posición de privilegio que suele nublar nuestra capacidad de comprender la realidad de una mayoría y, tal vez sin quererlo, pensamos que las soluciones que vemos desde nuestra situación de privilegio son las que debería de asumir el resto. Asimismo, con frecuencia actuamos desde la condescendencia y un sentimiento de superioridad que se refleja en nuestras palabras, nuestros tonos, lenguaje corporal o acciones.
- Romper la práctica de subvenciones como forma de control: nuestras formas de financiamiento y de distribución de “ayudas” se pueden convertir (o a veces ya son) herramientas de control en las que se generan dependencias y se construyen relaciones que tienen el recurso económico en el centro en lugar de la transformación social.
No pretendemos hacer una reflexión académica, porque ya hay muchísimas personas brillantes que lo han hecho, pero sí quisiera traer reflexiones más orientadas a las prácticas en este momento.
10 prácticas esenciales para decolonizar la filantropía
- Desaprender y aprender, abrirnos a nuevas formas de hacer, de pensar, de analizar y de construir.
- Construir alianzas, reconocer que somos parte de un ecosistema que es interdependiente y que nos necesitamos así que hablemos, intercambiemos, analicemos, no nos “cancelemos”.
- Acompañar procesos desde la humildad y desde el reconocimiento de que hay múltiples formas de conocimiento.
- Resignificar la cooperación estableciendo relaciones desde otros lugares que no pasan por la dominación o la supremacía.
- Valorar e impulsar liderazgos sin replicar las dinámicas de control patriarcales, racistas y supremacistas.
- Cambiar nuestras estructuras internas y no pretender imponer nuestras mismas formas a otres.
- Romper con estructuras que sirven al privilegio y cambiar por otras que sean valientes e incorporen voces de las comunidades que nos cuestionen.
- Redistribuir el poder en la toma de decisiones.
- Cambiar, desarrollar, experimentar nuestras formas de financiación para que se ajusten a las agendas, prioridades y formas de trabajo de las comunidades, que apuntalen la autonomía organizativa, cultural, política y simbólica.
- Compartir con otres en el sector nuestras buenas prácticas de decolonización.
La decolonización de la filantropía no es un destino al que se llega, sino un camino que se camina día a día, con conciencia y compromiso genuino. Estas diez prácticas representan apenas el inicio de una transformación profunda que requiere no solo cambios en nuestras metodologías de trabajo, sino una revisión honesta de nuestras motivaciones, estructuras de poder y formas de relacionarnos.
La decolonización implica también reconocer que este proceso de transformación debe ser colectivo. Por eso, compartir conocimientos, experiencias y recursos con otros actores del sector se vuelve fundamental para crear un ecosistema filantrópico más justo y equitativo.
¿Quieres profundizar más sobre la decolonización en la filantropía? Te compartimos unos recursos que consideramos brillantes: