Truequeando historias, saberes y resistencias: crónica del décimo encuentro de copartes de HIP
25 y 26 de marzo de 2026 — Hotel Hacienda Jurica, Querétaro
Por Abril Juárez
De los diez encuentros que ha realizado el programa de Género de HIP para reunir a sus copartes, he tenido la fortuna de asistir a cuatro para documentar los sentires y pensares de las participantes. Y digo fortuna porque en verdad estar ahí es eso: una riqueza inconmensurable. Escuchar a las líderes de organizaciones de la sociedad civil y colectivas feministas en México que todos los días trabajan por conseguir un poco más de justicia, un poco más de dignidad, un poco más de alegría para las comunidades con las cuales trabajan—mujeres sobrevivientes de violencia, migrantes, trabajadoras sexuales, poblaciones indígenas, entre muchas otras— es un recordatorio de por qué este trabajo importa.
El encuentro siempre ha sido eso: un espacio de conexión, un respiro de la rabia, del agotamiento, de la injusticia que viene de ver cómo tantas organizaciones hacen demasiado para cubrir los vacíos del Estado, a veces con muy poco. Esta décima edición llevó ese espíritu un paso más allá.
Además de haber sido el primero en la ciudad semidesértica de Querétaro —con los jardines y corredores de la Hacienda Jurica como escenario—, fue también el primero en que las organizaciones copartes tuvieron la oportunidad de moldear la agenda: impartir talleres, facilitar conversaciones, compartir sus metodologías y sus saberes entre ellas mismas. Fue un intercambio genuino, y por eso se tituló Truequeando historias, saberes y resistencias.
Esta décima edición convocó a 31 organizaciones participantes durante tres días. La agenda se articuló en cuatro ejes: Goce y Cuidado (con sesiones de sanadoras de la Cooperativa Sukuamis que trabajan con medicina tradicional), Historias y Lecciones Aprendidas (con un fogatero nocturno), Compartiendo Saberes (con 13 talleres facilitados por las propias copartes, desde erotización del cuerpo hasta huerto orgánico en casa), y Reflexiones Colectivas (con plenarias y un panel sobre narrativas feministas hoy).
Las personas detrás de todo esto son mis compañeras Paola Feregrino, Marcela Buzo, Brenda Pedroza y Ayelén Amigo, con quienes me senté después del encuentro para preguntarles cómo lo vivieron desde adentro.

El trueque que nadie sabía que necesitaba
La idea de delegar los talleres a las propias organizaciones no fue fácil de aceptar internamente. Marcela lo admitió sin rodeos: "Cuando se planteó la idea hubo mucha resistencia de mi parte, porque no sabía cómo se iba a ver. No era como lo veníamos haciendo."
Los talleres fueron trece en total, repartidos en cuatro bloques a lo largo del encuentro. Hubo uno sobre organización para el acceso al aborto seguro (Las Libres), uno de arte como autocuidado (Colectiva Rosa Luxemburgo), uno de mediactivismo transfeminista (Luchadoras), uno de erotización del cuerpo (Brigada Callejera), y hasta un taller de huerto orgánico en casa facilitado por Colectiva Lol Kum por Mujeres.
"Las organizaciones lo hicieron todo super bien y las actividades superaron las expectativas", dice Paola.
Marcela terminó convencida: "Mis expectativas se vieron superadas. Gracias (equipo) por sacarme de mi zona de confort."
"Cuando se levantaron los carteles se me puso chinita la piel"
La primera sesión del encuentro arrancó con una dinámica que pocas veces se hace en este tipo de espacios: un mapa humano. Las participantes se ubicaron físicamente en el espacio según sus territorios, sus luchas, sus identidades. La idea era visualizar, de golpe, la enorme diversidad de voces que estaban en la sala.
Paola recuerda el momento con precisión: "Habíamos imaginado esa dinámica pensando que fuera emotiva, que se sintiera la colectividad. Creo que se logró. Cuando se levantaron los carteles y alguien dijo una consigna feminista, fue un momento donde se me puso chinita la piel de 'ay, sí, es más lindo de lo que pensé'."

Participantes del encuentro sosteniendo carteles tras la plenaria Mapa humano de los territorios: escucha, cuerpo y defensa de los derechos de las mujeres
La otra imagen que se le quedó grabada fue más íntima: la fogata de la noche del miércoles, cuando las copartes compartieron "relatos que no pondrían en el informe". "Esas risas compartidas se me quedaron mucho en el cuerpo. Esa alegría de escucharles y de estar en un espacio de confianza, tranquilo y ameno."
Brenda coincide en la fogata, pero agrega algo más: "Me gustó ver cómo empezaron a ver con amor y con gusto cosas que, en su momento, fueron difíciles. Que no pierdan el sentido del humor ante los conflictos me pareció algo muy bonito. Cuando las vi reírse de ellas mismas dije: 'sí, no todo es oscuridad y lamentación'."

El equipo de género coincidió en que la participación de Jennifer Chavez (presidenta interina de HIP) fue muy significativa por su presencia cercana en los espacios. “Se me quedó grabado verla en un taller, participando en el ejercicio de collage, haciendo recortes y escuchando atentamente a las copartes.” También hace evidente que estos espacios, cuando se viven en conjunto, pueden ser transformadores para todas las personas involucradas en HIP, no solo para el equipo de género.
Por último, el equipo recordó la noche del jueves: el baile y el gozo en el espacio de celebración y cierre del encuentro. "Para mí fue el momento culminante, fué muy emotivo ver a todas las participantes disfrutar tanto del festejo y el baile”, compartió Brenda.
Lo que el dinero hace cuando llega a manos correctas
Hay algo que sólo puedes ver si estás en la sala. Marcela lo encontró en el taller de la Colectiva Rosa Luxemburgo: “ Escuchar a una mujer que, desde su experiencia en la maquila, ha construido un camino como abogada en defensa de otras mujeres, y tenerla como lideresa, nos muestra la profundidad de e las transformaciones de la copartes.”

Taller: Conjuros y amuletos colectivos contra los fascismos y fundamentalismos
Para Brenda, que vive en el trabajo administrativo del programa, los encuentros son una especie de oxígeno. "En cada encuentro hay alguna persona que me dice: 'Ah, tú eres Brenda, la que me pide los documentos'. Que vean también ese trabajo de trinchera, a mí me llena. Escucharlas, verlas, sentirlas y admirarlas me renueva."
Paola, por su parte, notó algo nuevo en esta edición: En esta ocasión participaron personas más diversas de los equipos de las organizaciones. Si bien muchas veces asisten quienes están en roles de coordinación o dirección, esta vez también se sumaron otras voces, incluso de quienes están comenzando su camino en el trabajo de las organizaciones. Eso me hace pensar que desde HIP podemos ser un espacio significativo, donde puedan sentirse acompañadas y cobijadas.
Feminismos en plural, incomodidades necesarias
Uno de los momentos más interesantes del encuentro fue el panel "Narrativas feministas hoy: preguntas incómodas", con Reflexión y Acción Feminista, Las Vanders, Volcánicas y Morras Help Morras. No fue fácil. Fue, exactamente, lo que prometía ser.
"Todo el panel sobre feminismos me hizo reflexionar muchísimo", dice Marcela. "Se tuvo la valentía de hacer ese panel porque son conversaciones complejas e incómodas. Para mí fue un gran aprendizaje."

Panel Narrativas feministas hoy: Preguntas incómodas
En esta ocasión, tuvimos la visita de organizaciones aliadas de Brasil en el encuentro. Para Paola, su participación abrió otra línea de reflexión: “En muchas de sus intervenciones, las compañeras de Brasil pusieron sobre la mesa la dimensión de la equidad racial, lo que enriqueció mucho el espacio y me dejó pensando. Me hizo evidente que, como ecosistema, todavía tenemos un camino pendiente en materia de justicia racial y que necesitamos integrar con mayor intención en nuestras conversaciones y prácticas.”
El descanso como acto político
La agenda de estos días continuó con lo que se instauró desde el encuentro anterior: el goce y el descanso presentes al mismo nivel que los talleres.
Sesiones con sanadoras de medicina tradicional disponibles durante todo el día. Tai chi en el jardín al amanecer, talleres enfocados a la relajación y acceso a instalaciones dedicadas a la desconexión.
Paola lo explica así: “Me gustó que dejáramos de hablar de los cuidados solo desde lo teórico y empezáramos a incorporarlos en la práctica. No como otro espacio para reflexionar sobre el tema, sino como una forma concreta de sostener el encuentro, como una acción.”
Marcela lo vincula con la realidad de las organizaciones: “Muchas de las organizaciones viven en un nivel de estrés muy normalizado. Algunas copartes como Brigada Callejera o Las Panas, nos han compartido que estos encuentros se vuelven un respiro real, un espacio donde pueden, por un momento, bajar el ritmo y sentirse sostenidas.”
Como parte del equipo de comunicación de HIP, mi rol en los encuentros es peculiar: no soy parte del equipo organizador —ese es el equipo de Justicia de Género— pero tampoco soy una participante. Me quedo en un lugar intermedio, que me permite ver desde adentro y desde afuera a la vez. Hablando directamente con las copartes he podido atestiguar que estos espacios son genuinamente significativos para ellas: les permiten conectar de forma horizontal, sin presiones, con otras organizaciones del ecosistema de la sociedad civil feminista en México. Y creo que el equipo de Justicia de Género entendió que esa conexión podía ir más lejos —que podía convertirse en un intercambio intencional de saberes e historias.
Lo que quedó claro después de estos tres días es que el conocimiento que sostiene el movimiento feminista en México no vive en los informes ni en los presupuestos. Vive en las experiencias, en las historias, en los cuerpos de estas mujeres. Es un archivo vivo que se actualiza cada vez que alguien se anima a contar lo que salió mal, cada vez que una conversación se prolonga después de un panel. El encuentro fue un recordatorio de que compartir eso —sin jerarquías, sin performances— es también una forma de hacer el trabajo. El movimiento se sostiene así también.
